Teoría Crítica desde la perspectiva de Jürgen Habermas

“La realización moral de un orden normativo es una función de la acción comunicativa orientada hacia significados culturales compartidos y que supone la internalización de los valores”:  Habermas.

Jürgen Habermas pertenece a la generación más reciente de la Escuela de Frankfurt. El pensamiento habermasiano está profundamente influido por las ideas más sustantivas de Karl Marx. De hecho, Habermas trata de entender cómo podríamos conectar la idea de sujeto trascendental de Kant con la noción de hombre o sujeto trabajador o productivo en Marx.

En Habermas queda claro que la idea de Teoría del Conocimiento es inseparable de la Teoría Social. Es en la perspectiva habermasiana donde mejor se expresa y resume la categoría epistemológica de praxis cognitiva, y praxis social.

Sin dudas, es Habermas el que lleva la idea de la emancipación del sujeto más allá del marxismo clásico o tradicional que apoya su pertinencia de legalidad en la idea de una racionalidad humanizadora proveniente del mundo del trabajo y la producción.

Habermas sitúa la centralidad de su idea emancipatoria en la acción comunicativa, sostiene que las interacciones humanas no pueden quedar reducidas únicamente al mundo del trabajo o de la producción, porque el hombre se configura desde otros ámbitos que él denomina “interacciones comunicativas”. A partir de ellas, los hombres crean y transmiten valores y son capaces de desplegar una racionalidad práctica en su vida cotidiana.

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Jürgen Habermas

Para Habermas la acción comunicativa es necesariamente condición de posibilidad o el punto de partida de un nuevo proyecto de emancipación humana, dado que la identidad de los individuos sólo puede ser pensada a partir de las interacciones comunicativas y no únicamente desde las interacciones laborales.

En el mundo del trabajo se realiza la alienación y auto-enajenación del sujeto; en el mundo del habla ordinaria de los hablantes es posible encontrar posibilidades de emancipación, puesto que son ámbitos de vida y de auto-realización más amplios donde se despliega la existencia humana de un modo más libre.

Un concepto neurálgico y sensible a la visión habermasiana de la razón hermenéutica es el de racionalidad instrumental que rige el mundo del trabajo y configura la esfera de la vida pública.

Para que sea posible que dos seres humanos constituyan una especie de acuerdo tácito mutuo es menester que existan tres condiciones fundamentales, a saber, según Habermas:

1.- Todo aquello que se afirma es a la vez inteligible y verdadero.

2.- Si el habla está en relación con las acciones, lo que se propone es correcto.

3.- Lo que se ha propuesto es sincero; o sea, no obedece a intenciones ocultas.

Tales principios rectores de la acción comunicativa constituyen las condiciones de posibilidad para usar el lenguaje de modo correcto, es decir un lenguaje que busca un entendimiento recíproco, verdadero y auténtico entre los hombres.

En el trasfondo de esta teoría de la acción comunicativa postulada por Habermas subyace lo que él mismo denomina una Etica Discursiva. El reconocimiento de los Valores no se logra mediante un consenso, sino a través de la convicción.

El correcto uso del lenguaje trasciende su mero uso instrumental e implica acuerdos mínimos de orden moral que impide la dominación y el engaño entre los hablantes.

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