La Teoría Crítica y el Análisis de la Sociedad

Mapa mental de la Escuela de Frankfurt
Mapa mental de la Escuela de Frankfurt

La Teoría Crítica se desarrolló en Frankfurt, Alemania, a partir del fin de la I Guerra Mundial, en el Instituto de Investigación Social, pero a partir de 1950, una nueva generación de pensadores tomaron la batuta y llevaron como estandarte el rechazo a la justificación de la realidad socio-histórica de su tiempo, por considerarla injusta y opresora.

Sus autores más representativos son Habermas, Adorno, Horkheimer, y Marcuse, quienes postularon la búsqueda de una nueva realidad “más racional y humana”.

Sus estudios e investigaciones no se quedaron ni en los libros ni en las aulas, pues como ellos mismos lo exigían, la llevaron a la praxis. Son los filósofos de mayor influencia en el siglo XX y su legado aún mueve y motiva a las generaciones del siglo XXI. Cabe recordar que Marcuse fue el ideólogo de los movimientos estudiantiles que se generaron en diversas partes del mundo en 1968, y que transformaron en el tejido social. Sus consecuencias dieron paso a una nueva forma de relación entre las autoridades y los jóvenes. La juventud tomó un lugar en la toma de decisiones y abrió la puerta para que los gobiernos se volvieran “más humanos”.

Si bien, en un principio estaban inspirados por el Marxismo, con su deseo de lograr una Sociedad sin Clases, se apartaron de la corriente totalitaria en que desencadenó dicha teoría. Sin embargo, siguieron luchando por lograr una sociedad sin clases donde todos vivieran con dignidad.

Manifestaron que el futuro de la humanidad está unido al pensamiento crítico, por lo que se dieron a la tarea de recuperar la unidad entre teoría y praxis. Buscaron constituir una nueva forma de racionalidad que fuera emancipadora.

horkenheimer
Horkheimer

Hicieron una acre crítica al papel que desempeñaban los medios de comunicación masivos en la sociedad consumista. Los consideraron como sospechosos de violencia simbólica y los identificaron como medios de poder y dominación.

La Teoría Crítica se desarrolló en la Escuela de Frankfurt, que se fundó en el “Instituto de Investigación Social”, cuando un grupo de intelectuales especializados en diversos campos del conocimiento (filosofía, sociología, artes, estética y antropología) dieron un salto a investigaciones de mayor alcance.

Con la llegada al poder del Partido Nacionalista Obrero Alemán, los miembros del Instituto se ven obligados a abandonar Alemania. Después de recorrer varias ciudades europeas, el Instituto finalmente se instala en Nueva York. Adorno y Horkheimer se trasladan a Estados Unidos. Ellos son las figuras más destacadas de esta etapa.

Tras llegar a su fin la Segunda Guerra Mundial, el Instituto vuelve a instalarse en su lugar de origen, Frankfurt. Sus pensadores trabajan de manera independiente y es considerado la cuna de la Escuela de Frankfurt.

Adorno
Adorno

El cuerpo principal de la Teoría Crítica fue formulado y expuesto por Max Horkheimer en su primera obra “Teoría tradicional y Teoría Crítica” (1937). Aspiraba a combinar a Marx con Freud, reparando en el inconsciente, en las motivaciones más profundas. Por ello la teoría crítica debería ser un enfoque que, más que tratar de interpretar, debiera poder transformar el mundo.

Al mismo tiempo, se propone dar importancia a los factores psicológicos, sociales y culturales a la hora de abordar los temas sociales. Pretendía desarrollar una serie de teorías atentas a los problemas sociales, como la desigualdad de clases; no solo desde el punto de vista sociológico, sino también filosófico.

La sociología sigue siendo un instrumento indispensable. Esta ciencia, desarrollada desde presupuestos marxistas, deberá buscar líneas de investigación que muestre precisamente “lo otro” de la sociedad. Para lograr una comprensión adecuada del individuo, se tomó a Freud como referente y se encargó a Erich Fromm la tarea de armonizar las ideas esenciales del psicoanálisis con los presupuestos marxistas.

El individuo influye en la sociedad a través de la economía, y a la vez la sociedad afecta a la vida de los individuos por medio de la economía, por lo que su estudio completa este proyecto interdisciplinar que animó a los frankfurianos desde el principio.

Teoría Crítica desde la perspectiva de Jürgen Habermas

“La realización moral de un orden normativo es una función de la acción comunicativa orientada hacia significados culturales compartidos y que supone la internalización de los valores”:  Habermas.

Jürgen Habermas pertenece a la generación más reciente de la Escuela de Frankfurt. El pensamiento habermasiano está profundamente influido por las ideas más sustantivas de Karl Marx. De hecho, Habermas trata de entender cómo podríamos conectar la idea de sujeto trascendental de Kant con la noción de hombre o sujeto trabajador o productivo en Marx.

En Habermas queda claro que la idea de Teoría del Conocimiento es inseparable de la Teoría Social. Es en la perspectiva habermasiana donde mejor se expresa y resume la categoría epistemológica de praxis cognitiva, y praxis social.

Sin dudas, es Habermas el que lleva la idea de la emancipación del sujeto más allá del marxismo clásico o tradicional que apoya su pertinencia de legalidad en la idea de una racionalidad humanizadora proveniente del mundo del trabajo y la producción.

Habermas sitúa la centralidad de su idea emancipatoria en la acción comunicativa, sostiene que las interacciones humanas no pueden quedar reducidas únicamente al mundo del trabajo o de la producción, porque el hombre se configura desde otros ámbitos que él denomina “interacciones comunicativas”. A partir de ellas, los hombres crean y transmiten valores y son capaces de desplegar una racionalidad práctica en su vida cotidiana.

habermas
Jürgen Habermas

Para Habermas la acción comunicativa es necesariamente condición de posibilidad o el punto de partida de un nuevo proyecto de emancipación humana, dado que la identidad de los individuos sólo puede ser pensada a partir de las interacciones comunicativas y no únicamente desde las interacciones laborales.

En el mundo del trabajo se realiza la alienación y auto-enajenación del sujeto; en el mundo del habla ordinaria de los hablantes es posible encontrar posibilidades de emancipación, puesto que son ámbitos de vida y de auto-realización más amplios donde se despliega la existencia humana de un modo más libre.

Un concepto neurálgico y sensible a la visión habermasiana de la razón hermenéutica es el de racionalidad instrumental que rige el mundo del trabajo y configura la esfera de la vida pública.

Para que sea posible que dos seres humanos constituyan una especie de acuerdo tácito mutuo es menester que existan tres condiciones fundamentales, a saber, según Habermas:

1.- Todo aquello que se afirma es a la vez inteligible y verdadero.

2.- Si el habla está en relación con las acciones, lo que se propone es correcto.

3.- Lo que se ha propuesto es sincero; o sea, no obedece a intenciones ocultas.

Tales principios rectores de la acción comunicativa constituyen las condiciones de posibilidad para usar el lenguaje de modo correcto, es decir un lenguaje que busca un entendimiento recíproco, verdadero y auténtico entre los hombres.

En el trasfondo de esta teoría de la acción comunicativa postulada por Habermas subyace lo que él mismo denomina una Etica Discursiva. El reconocimiento de los Valores no se logra mediante un consenso, sino a través de la convicción.

El correcto uso del lenguaje trasciende su mero uso instrumental e implica acuerdos mínimos de orden moral que impide la dominación y el engaño entre los hablantes.