Necesidad de una Filosofía de la Cultura

Festividades del Xantolo, Tempoal, Veracruz.
Festividades del Xantolo, Tempoal, Veracruz.

Para entender el origen y desarrollo de la Filosofía de la Cultura, se debe analizar el rechazo hacia la inclusión del tema cultural en la Antropología, ya que existen muchos antropólogos, especialmente de la corriente marxista, partidarios de una visión apegada totalmente a la explicación física materialista del Ser Humano.

No sin dificultades, este campo de la investigación filosófica se ha ido consolidando, a la par de una batalla intelectual, una batalla política en torno a la inclusión de esta disciplina en los centros académicos de nuestro país; en algunos planteles de Educación Superior, aún no se integra a ningún plan de estudios, a pesar de la diversidad de las carreras que ofertan.

La Filosofía de la Cultura nos remarca sobre la Humanitas perdida de los latinos, que se transforma en la época moderna en campo exclusivo de la Antropología, la cual explora las diferencias entre pueblos.

Una premisa fundamental de este análisis filosófico, es que la Cultura es el cultivo del espíritu del hombre.

Aquí cabe destacar que se integra mediante una visión donde se destaca la unión de la cultura con la teología en la Edad Media, o bien el nacimiento de la Antropología en el Renacimiento y la Edad Moderna, donde se da un giro hacia la explicación biológica del hombre acompañado de la inclusión de su hacer artístico y técnico. En este viaje histórico, parada obligada es el Idealismo Alemán, particularmente Kant, quien le da un impulso inusitado.

En esta genealogía, por supuesto no hay consenso, pues algunos pensadores, desde una perspectiva de la acción y el comportamiento, denuncian el abuso en el concepto de Cultura y su fetichización; mientras los que se basan en una fenomenología cargada de humanismo, pretenden integrar los distintos aspectos culturales en el desarrollo del individuo; o los que enfatizan el papel de la técnica para la explicación de lo antropológico cultural.

Sin embargo, debemos reconocer que cada visión destaca la pasión por dar a conocer un campo filosófico que se abre paso por los grandes ámbitos disciplinarios reconocidos de la Filosofía, como la Metafísica o la Teoría del Conocimiento o bien la Ética; por ello, las relaciones que pueda tender la Filosofía de la Cultura con las ciencias sociales es fundamental.

El filósofo de la cultura debe tomar las distintas herencias en la Filosofía como en las Ciencias Sociales, sin chauvinismo o exclusiones, pues con un problema tan complejo como el de la Cultura, es necesaria la articulación estas herencias, principalmente desde la Hermenéutica y la Teoría Crítica, de Freud, de Horkheimer, de Haberlas y de Gustavo Bueno.

Precisamente en esta articulación, es donde se destaca la posición de Gustavo Bueno, quien defiende la postura de una Filosofía de la Cultura desde la ciencia del comportamiento y la herencia científica; la cual, dice sin reparos, es necesario meter en la discusión de manera abierta, porque las puras explicaciones filosóficas no bastan ya, en ello nos va un cambio realmente fundamental en la Filosofía de la Cultura.

El debate puesto en marcha nos abre las puertas para una mejor comprensión de la disciplina, tanto como para la metodología con la cual se estudia actualmente, así como para avanzar en una definición de la misma.

¿Qué es la cultura? Es la pregunta fundamental. Por ejemplo, tenemos que Cultura es:

  • El resultado de una praxis histórica, la herencia de una tradición y una situación existencial del sujeto;
  • La creación de sentidos a partir de una base material de expresión;
  • Ritual, comportamientos; o,
  • Una naturaleza técnica que desarrolla las potencialidades humanas.

Estas dispares definiciones, dan cuenta de la riqueza en la reflexión de los autores, así como el origen de los distintos enfrentamientos dialécticos entre ellos.

Quiero destacar la importancia de sostener debates de este tipo acá de este lado del mundo, en América Latina, donde tenemos un debate muy vivo sobre qué es la cultura o bien qué es la filosofía de lo cultural.

Por último, otro de los planteamientos a analizar es si hay o no igualdad entre culturas; o el concebir la cultura como herencia y tradición invaluables, resultado que nos vuelve visible una diferencia que debe ser apreciada sin renunciar por ello a la búsqueda de un entendimiento.

Es pues, este un pequeño esbozo de lo que debe analizarse en un análisis filosófico de la cultura.

La Cultura como realización del Ser Humano

Huapango tamaulipeco
Huapango tamaulipeco

Es evidente que sólo el Hombre es el único ser en este planeta que hace Cultura. Pero también es evidente que no todo lo que el hombre hace es cultura, siendo esto por su falibilidad; es decir, que puede equivocarse y que muchas veces atenta intencional o inconscientemente en contra de su propia humanidad o de sus semejantes.

Lo primero que se debe hacer es distinguir entre Civilización que son las manifestaciones y expresiones materiales e inventivas que se dan en una sociedad humana, tales como el arte, la tecnología, la economía, la industria, etc. En cambio, el término Cultura, al profundizarse, se distingue como el cultivo de los conocimientos humanos y el afinamiento de las facultades intelectuales del hombre, como la sabiduría, la moral, la espiritualidad, etc.

Ya sea que a efectos prácticos pueda en cierta forma ser conveniente, pero para estar apegados al conocimiento científico particular y el conocimiento filosófico debe profundizarse un poco más para obtener una definición clara y universal para todos los grupos humanos. A pesar de la diversidad de usos y costumbres tenemos una misma naturaleza. Todo grupo social o comunidad, al final de cuentas, son personas relacionándose con otras personas.

Además de la multiplicidad de sentido que han sufrido los conceptos en la actualidad, ocurre también la confusión que se da entre varias definiciones para intentar designar al mismo concepto: Cultura. Siendo cosas distintas, pero que su estrecha vinculación y el desconocimiento por nuestra parte las convertimos en sinónimos quedándonos tan sólo en una superflua referencia que a nada nos lleva en concreto y, por lo cual, no clarifica nuestro Entendimiento.

Tal es el ejemplo en los términos de cultura y civilización, los cuales ya aclaramos. Sin embargo, para la mayor parte de las personas significa lo mismo. Aunque no se puede evitar su sinonimia, debemos estar conscientes de que son aspectos diferentes de la realidad humana.

Hay muy variadas definiciones acerca del término de cultura, pero una de las más frecuente es: “Conjunto de modos de vida, costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social determinado”.

Este tipo de definiciones, mediante las cuales se denota un fuerte aspecto etnológico y sociológico, devienen en principios que sólo reflejan el carácter conductual de ciertos grupos sociales. Pero dichas definiciones no abarcan la profundidad en la relación de la cultura con la naturaleza humana, cambiando la definición de cultura de acuerdo a la situación local y social en la cual se busca definir.

Como bien define Juan Calderón Louvier: “la cultura es el cultivo por el hombre de todo lo humano… Como la acción del hombre sobre la naturaleza para fomentarla y perfeccionarla”.

Y vuelve a expresarse: “como que el sentido más profundo y esencial de la cultura está en el cultivo y perfeccionamiento de la naturaleza humana”. Es decir, en el desarrollo y actualización de las capacidades y aptitudes del hombre.

O como bien define cultura el filósofo Max Scheler: “cultura es humanización”.

El factor fundamental en el sentido que debe guardar toda cultura humana es en la significación o definición del Hombre. Porque, aclarando su naturaleza humana, se distingue hacia dónde conlleva su devenir; es decir, a la búsqueda de su plenitud natural. Acatando así el principio filosófico de que “nadie ama lo que no conoce”.

Y es con la clarificación de su naturaleza, que se buscan los medios buenos y propios, para la plenitud de dicha naturaleza en la bondad que confiere el ser de las cosas. Por ello, debe entenderse que el término de cultura significa la búsqueda en la humanización del hombre, y no sólo como una simple capacitación personal para el desenvolvimiento mecánico de individuos dentro de una sociedad determinada.

No basta la instrucción humana a manera de leyes, costumbres o principios categóricos, ni tampoco llegar al cinismo en una gran anarquía social. Si no más bien, en una educación acerca de la naturaleza humana cuidando el cultivo de los valores y cualidades que son dignas de la persona y la existencia humanas; dicho de otro modo, en una clarificación precisa del ser humano.

Dichos valores vienen a ser los que la Cultura Griega nos heredó: la Verdad, la Bondad y la Belleza.

( Como dato adicional, son los que ostenta la Universidad Autónoma de Tamaulipas en su escudo, sólo cambiando Bondad por Probidad)

Platón
Platón

Platón en su diálogo “El Banquete”, en boca de Diotima, nos instruye para la consecución del Amor, a través del cuidado hacia lo que es el Ser Humano. Porque un cultivo bondadoso del ser humano conlleva hacia una relación igualmente bondadosa hacia otros seres humanos cultivados bondadosamente.

Es pues que la cultura busca la plenitud del hombre mediante el cultivo de todos los aspectos que son esenciales de la naturaleza humana. Tal como lo expresó Aristóteles que: “el hombre es una animal racional”, por lo que se deben cultivar las cualidades corpóreas y espirituales del hombre para lograr su plenitud y esto se logra mediante la instrucción, amor y convivencia social que viene a ser la cultura.

El cultivo de las virtudes y valores que enriquecen actuar humano.

Aristóteles
Aristóteles

Es imperante el discernir y el reconocer que no todas las manifestaciones que vemos hoy en día conforman una verdadera cultura humana, son emancipaciones de un sobrevalorado y exclusivo aspecto humano. Dichas manifestaciones proponen la plenitud en tan sólo el aspecto de la Libertad del hombre, pero sólo haciendo uso de esa expresión sin adentrarse en la definición cierta y verdadera de la naturaleza humana. Cayendo en extremismos de atentar contra la condición de su persona, en aras de un irracional acto de expresión. Siendo estas expresiones y conductas antisociales.

Es pues que el sentido de la cultura se sigue en que cada persona encontrara en la sociedad en que vive el acceso libre y fácil a los valores que le permitan realizarse en esta vida y poder alcanzar su plenitud humana. En una adecuada conducta social cuidadosa de la dignidad de la persona humana para sí misma y sus semejantes.