La Teoría Crítica y el Análisis de la Sociedad

Mapa mental de la Escuela de Frankfurt
Mapa mental de la Escuela de Frankfurt

La Teoría Crítica se desarrolló en Frankfurt, Alemania, a partir del fin de la I Guerra Mundial, en el Instituto de Investigación Social, pero a partir de 1950, una nueva generación de pensadores tomaron la batuta y llevaron como estandarte el rechazo a la justificación de la realidad socio-histórica de su tiempo, por considerarla injusta y opresora.

Sus autores más representativos son Habermas, Adorno, Horkheimer, y Marcuse, quienes postularon la búsqueda de una nueva realidad “más racional y humana”.

Sus estudios e investigaciones no se quedaron ni en los libros ni en las aulas, pues como ellos mismos lo exigían, la llevaron a la praxis. Son los filósofos de mayor influencia en el siglo XX y su legado aún mueve y motiva a las generaciones del siglo XXI. Cabe recordar que Marcuse fue el ideólogo de los movimientos estudiantiles que se generaron en diversas partes del mundo en 1968, y que transformaron en el tejido social. Sus consecuencias dieron paso a una nueva forma de relación entre las autoridades y los jóvenes. La juventud tomó un lugar en la toma de decisiones y abrió la puerta para que los gobiernos se volvieran “más humanos”.

Si bien, en un principio estaban inspirados por el Marxismo, con su deseo de lograr una Sociedad sin Clases, se apartaron de la corriente totalitaria en que desencadenó dicha teoría. Sin embargo, siguieron luchando por lograr una sociedad sin clases donde todos vivieran con dignidad.

Manifestaron que el futuro de la humanidad está unido al pensamiento crítico, por lo que se dieron a la tarea de recuperar la unidad entre teoría y praxis. Buscaron constituir una nueva forma de racionalidad que fuera emancipadora.

horkenheimer
Horkheimer

Hicieron una acre crítica al papel que desempeñaban los medios de comunicación masivos en la sociedad consumista. Los consideraron como sospechosos de violencia simbólica y los identificaron como medios de poder y dominación.

La Teoría Crítica se desarrolló en la Escuela de Frankfurt, que se fundó en el “Instituto de Investigación Social”, cuando un grupo de intelectuales especializados en diversos campos del conocimiento (filosofía, sociología, artes, estética y antropología) dieron un salto a investigaciones de mayor alcance.

Con la llegada al poder del Partido Nacionalista Obrero Alemán, los miembros del Instituto se ven obligados a abandonar Alemania. Después de recorrer varias ciudades europeas, el Instituto finalmente se instala en Nueva York. Adorno y Horkheimer se trasladan a Estados Unidos. Ellos son las figuras más destacadas de esta etapa.

Tras llegar a su fin la Segunda Guerra Mundial, el Instituto vuelve a instalarse en su lugar de origen, Frankfurt. Sus pensadores trabajan de manera independiente y es considerado la cuna de la Escuela de Frankfurt.

Adorno
Adorno

El cuerpo principal de la Teoría Crítica fue formulado y expuesto por Max Horkheimer en su primera obra “Teoría tradicional y Teoría Crítica” (1937). Aspiraba a combinar a Marx con Freud, reparando en el inconsciente, en las motivaciones más profundas. Por ello la teoría crítica debería ser un enfoque que, más que tratar de interpretar, debiera poder transformar el mundo.

Al mismo tiempo, se propone dar importancia a los factores psicológicos, sociales y culturales a la hora de abordar los temas sociales. Pretendía desarrollar una serie de teorías atentas a los problemas sociales, como la desigualdad de clases; no solo desde el punto de vista sociológico, sino también filosófico.

La sociología sigue siendo un instrumento indispensable. Esta ciencia, desarrollada desde presupuestos marxistas, deberá buscar líneas de investigación que muestre precisamente “lo otro” de la sociedad. Para lograr una comprensión adecuada del individuo, se tomó a Freud como referente y se encargó a Erich Fromm la tarea de armonizar las ideas esenciales del psicoanálisis con los presupuestos marxistas.

El individuo influye en la sociedad a través de la economía, y a la vez la sociedad afecta a la vida de los individuos por medio de la economía, por lo que su estudio completa este proyecto interdisciplinar que animó a los frankfurianos desde el principio.

Necesidad de una Filosofía de la Cultura

Festividades del Xantolo, Tempoal, Veracruz.
Festividades del Xantolo, Tempoal, Veracruz.

Para entender el origen y desarrollo de la Filosofía de la Cultura, se debe analizar el rechazo hacia la inclusión del tema cultural en la Antropología, ya que existen muchos antropólogos, especialmente de la corriente marxista, partidarios de una visión apegada totalmente a la explicación física materialista del Ser Humano.

No sin dificultades, este campo de la investigación filosófica se ha ido consolidando, a la par de una batalla intelectual, una batalla política en torno a la inclusión de esta disciplina en los centros académicos de nuestro país; en algunos planteles de Educación Superior, aún no se integra a ningún plan de estudios, a pesar de la diversidad de las carreras que ofertan.

La Filosofía de la Cultura nos remarca sobre la Humanitas perdida de los latinos, que se transforma en la época moderna en campo exclusivo de la Antropología, la cual explora las diferencias entre pueblos.

Una premisa fundamental de este análisis filosófico, es que la Cultura es el cultivo del espíritu del hombre.

Aquí cabe destacar que se integra mediante una visión donde se destaca la unión de la cultura con la teología en la Edad Media, o bien el nacimiento de la Antropología en el Renacimiento y la Edad Moderna, donde se da un giro hacia la explicación biológica del hombre acompañado de la inclusión de su hacer artístico y técnico. En este viaje histórico, parada obligada es el Idealismo Alemán, particularmente Kant, quien le da un impulso inusitado.

En esta genealogía, por supuesto no hay consenso, pues algunos pensadores, desde una perspectiva de la acción y el comportamiento, denuncian el abuso en el concepto de Cultura y su fetichización; mientras los que se basan en una fenomenología cargada de humanismo, pretenden integrar los distintos aspectos culturales en el desarrollo del individuo; o los que enfatizan el papel de la técnica para la explicación de lo antropológico cultural.

Sin embargo, debemos reconocer que cada visión destaca la pasión por dar a conocer un campo filosófico que se abre paso por los grandes ámbitos disciplinarios reconocidos de la Filosofía, como la Metafísica o la Teoría del Conocimiento o bien la Ética; por ello, las relaciones que pueda tender la Filosofía de la Cultura con las ciencias sociales es fundamental.

El filósofo de la cultura debe tomar las distintas herencias en la Filosofía como en las Ciencias Sociales, sin chauvinismo o exclusiones, pues con un problema tan complejo como el de la Cultura, es necesaria la articulación estas herencias, principalmente desde la Hermenéutica y la Teoría Crítica, de Freud, de Horkheimer, de Haberlas y de Gustavo Bueno.

Precisamente en esta articulación, es donde se destaca la posición de Gustavo Bueno, quien defiende la postura de una Filosofía de la Cultura desde la ciencia del comportamiento y la herencia científica; la cual, dice sin reparos, es necesario meter en la discusión de manera abierta, porque las puras explicaciones filosóficas no bastan ya, en ello nos va un cambio realmente fundamental en la Filosofía de la Cultura.

El debate puesto en marcha nos abre las puertas para una mejor comprensión de la disciplina, tanto como para la metodología con la cual se estudia actualmente, así como para avanzar en una definición de la misma.

¿Qué es la cultura? Es la pregunta fundamental. Por ejemplo, tenemos que Cultura es:

  • El resultado de una praxis histórica, la herencia de una tradición y una situación existencial del sujeto;
  • La creación de sentidos a partir de una base material de expresión;
  • Ritual, comportamientos; o,
  • Una naturaleza técnica que desarrolla las potencialidades humanas.

Estas dispares definiciones, dan cuenta de la riqueza en la reflexión de los autores, así como el origen de los distintos enfrentamientos dialécticos entre ellos.

Quiero destacar la importancia de sostener debates de este tipo acá de este lado del mundo, en América Latina, donde tenemos un debate muy vivo sobre qué es la cultura o bien qué es la filosofía de lo cultural.

Por último, otro de los planteamientos a analizar es si hay o no igualdad entre culturas; o el concebir la cultura como herencia y tradición invaluables, resultado que nos vuelve visible una diferencia que debe ser apreciada sin renunciar por ello a la búsqueda de un entendimiento.

Es pues, este un pequeño esbozo de lo que debe analizarse en un análisis filosófico de la cultura.

La Cultura como realización del Ser Humano

Huapango tamaulipeco
Huapango tamaulipeco

Es evidente que sólo el Hombre es el único ser en este planeta que hace Cultura. Pero también es evidente que no todo lo que el hombre hace es cultura, siendo esto por su falibilidad; es decir, que puede equivocarse y que muchas veces atenta intencional o inconscientemente en contra de su propia humanidad o de sus semejantes.

Lo primero que se debe hacer es distinguir entre Civilización que son las manifestaciones y expresiones materiales e inventivas que se dan en una sociedad humana, tales como el arte, la tecnología, la economía, la industria, etc. En cambio, el término Cultura, al profundizarse, se distingue como el cultivo de los conocimientos humanos y el afinamiento de las facultades intelectuales del hombre, como la sabiduría, la moral, la espiritualidad, etc.

Ya sea que a efectos prácticos pueda en cierta forma ser conveniente, pero para estar apegados al conocimiento científico particular y el conocimiento filosófico debe profundizarse un poco más para obtener una definición clara y universal para todos los grupos humanos. A pesar de la diversidad de usos y costumbres tenemos una misma naturaleza. Todo grupo social o comunidad, al final de cuentas, son personas relacionándose con otras personas.

Además de la multiplicidad de sentido que han sufrido los conceptos en la actualidad, ocurre también la confusión que se da entre varias definiciones para intentar designar al mismo concepto: Cultura. Siendo cosas distintas, pero que su estrecha vinculación y el desconocimiento por nuestra parte las convertimos en sinónimos quedándonos tan sólo en una superflua referencia que a nada nos lleva en concreto y, por lo cual, no clarifica nuestro Entendimiento.

Tal es el ejemplo en los términos de cultura y civilización, los cuales ya aclaramos. Sin embargo, para la mayor parte de las personas significa lo mismo. Aunque no se puede evitar su sinonimia, debemos estar conscientes de que son aspectos diferentes de la realidad humana.

Hay muy variadas definiciones acerca del término de cultura, pero una de las más frecuente es: “Conjunto de modos de vida, costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social determinado”.

Este tipo de definiciones, mediante las cuales se denota un fuerte aspecto etnológico y sociológico, devienen en principios que sólo reflejan el carácter conductual de ciertos grupos sociales. Pero dichas definiciones no abarcan la profundidad en la relación de la cultura con la naturaleza humana, cambiando la definición de cultura de acuerdo a la situación local y social en la cual se busca definir.

Como bien define Juan Calderón Louvier: “la cultura es el cultivo por el hombre de todo lo humano… Como la acción del hombre sobre la naturaleza para fomentarla y perfeccionarla”.

Y vuelve a expresarse: “como que el sentido más profundo y esencial de la cultura está en el cultivo y perfeccionamiento de la naturaleza humana”. Es decir, en el desarrollo y actualización de las capacidades y aptitudes del hombre.

O como bien define cultura el filósofo Max Scheler: “cultura es humanización”.

El factor fundamental en el sentido que debe guardar toda cultura humana es en la significación o definición del Hombre. Porque, aclarando su naturaleza humana, se distingue hacia dónde conlleva su devenir; es decir, a la búsqueda de su plenitud natural. Acatando así el principio filosófico de que “nadie ama lo que no conoce”.

Y es con la clarificación de su naturaleza, que se buscan los medios buenos y propios, para la plenitud de dicha naturaleza en la bondad que confiere el ser de las cosas. Por ello, debe entenderse que el término de cultura significa la búsqueda en la humanización del hombre, y no sólo como una simple capacitación personal para el desenvolvimiento mecánico de individuos dentro de una sociedad determinada.

No basta la instrucción humana a manera de leyes, costumbres o principios categóricos, ni tampoco llegar al cinismo en una gran anarquía social. Si no más bien, en una educación acerca de la naturaleza humana cuidando el cultivo de los valores y cualidades que son dignas de la persona y la existencia humanas; dicho de otro modo, en una clarificación precisa del ser humano.

Dichos valores vienen a ser los que la Cultura Griega nos heredó: la Verdad, la Bondad y la Belleza.

( Como dato adicional, son los que ostenta la Universidad Autónoma de Tamaulipas en su escudo, sólo cambiando Bondad por Probidad)

Platón
Platón

Platón en su diálogo “El Banquete”, en boca de Diotima, nos instruye para la consecución del Amor, a través del cuidado hacia lo que es el Ser Humano. Porque un cultivo bondadoso del ser humano conlleva hacia una relación igualmente bondadosa hacia otros seres humanos cultivados bondadosamente.

Es pues que la cultura busca la plenitud del hombre mediante el cultivo de todos los aspectos que son esenciales de la naturaleza humana. Tal como lo expresó Aristóteles que: “el hombre es una animal racional”, por lo que se deben cultivar las cualidades corpóreas y espirituales del hombre para lograr su plenitud y esto se logra mediante la instrucción, amor y convivencia social que viene a ser la cultura.

El cultivo de las virtudes y valores que enriquecen actuar humano.

Aristóteles
Aristóteles

Es imperante el discernir y el reconocer que no todas las manifestaciones que vemos hoy en día conforman una verdadera cultura humana, son emancipaciones de un sobrevalorado y exclusivo aspecto humano. Dichas manifestaciones proponen la plenitud en tan sólo el aspecto de la Libertad del hombre, pero sólo haciendo uso de esa expresión sin adentrarse en la definición cierta y verdadera de la naturaleza humana. Cayendo en extremismos de atentar contra la condición de su persona, en aras de un irracional acto de expresión. Siendo estas expresiones y conductas antisociales.

Es pues que el sentido de la cultura se sigue en que cada persona encontrara en la sociedad en que vive el acceso libre y fácil a los valores que le permitan realizarse en esta vida y poder alcanzar su plenitud humana. En una adecuada conducta social cuidadosa de la dignidad de la persona humana para sí misma y sus semejantes.

Una aproximación a la Globalización

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Desafortunadamente, el término Globalización se utiliza mayormente en un sentido económico, como sinónimo de Capitalismo o Economía de Mercado. Sin embargo, cuando se utiliza con esta connotación, se refiere a temas clave de la economía de mercado: producción por parte de empresas privadas y con fines de lucro, la frecuente reestructuración de los recursos según la oferta y la demanda, y el impredecible y rápido cambio tecnológico.

Indudablemente que las sociedades necesitan profundizar la reflexión sobre cómo manejar mejor las consecuencias que trae consigo el rápido cambio tecnológico. Pero, poco se gana cuando se confunden estos factores diferentes (aunque relacionados) con la globalización económica en su significado medular, que es la ampliación de los lazos económicos a través de las fronteras.

La apertura al mundo exterior forma parte de un cambio generalizado hacia una mayor confianza en los mercados y la empresa privada, especialmente a medida que muchos países en desarrollo y países comunistas se percataron de que los altos niveles de planificación e intervención gubernamental no producían los resultados de desarrollo esperados.

Entre los ejemplos más notables de esta tendencia están las amplias reformas económicas emprendidas por China desde finales de los años setenta; la pacífica disolución del comunismo en el bloque soviético de fines de los años ochenta; y el arraigo y crecimiento estable de las reformas de mercado en la India democrática en los años noventa1.

La Globalización también ha sido alentada por el progreso tecnológico, el cual está disminuyendo los costos de transporte y comunicaciones entre los países. El marcado descenso en el costo de las telecomunicaciones, y del procesamiento, el almacenamiento y la transmisión de la información, facilitan aún más la localización y el aprovechamiento de las oportunidades comerciales en todo el mundo, la coordinación de las operaciones en lugares dispersos, o la venta de servicios en línea que antes no podían comercializarse a nivel internacional.

Pero es precisamente aquí donde surge el problema: para los países más pobres y menos desarrollados, la cuestión no radica en que la Globalización los haga más pobres, sino en la amenaza de ser excluidos de ella. Durante la década de los noventa, los países menos globalizados presentaron como promedio tasas de crecimiento negativas, mientras que los países en desarrollo más globalizados aumentaron su tasa de crecimiento per cápita de 1% en los sesenta a 3% en los setenta, hasta 4% en los ochenta y 5% en los noventa2.

Por otra parte, el acceso de los primeros a la inversión extranjera privada sigue siendo insignificante. Lejos de condenar a estos países al aislamiento y la pobreza continua, la tarea urgente de la comunidad internacional es ayudarlos a integrarse aún más en la economía mundial, brindándoles asistencia para ayudarles a crear instituciones y políticas de apoyo, así como para continuar ampliando su acceso a los mercados internacionales.

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En conclusión, tratándose de un término de uso tan extendido como la Globalización, al parecer no existe una definición exacta y ampliamente aceptada. De hecho, la variedad de significados que se le atribuye parece ir en aumento, en lugar de disminuir con el paso del tiempo, adquiriendo connotaciones culturales, políticas y de otros tipos además de la económica.

Sin embargo, el significado más común o medular de globalización económica se relaciona con el hecho de que en los últimos años una parte de la actividad económica del mundo que aumenta en forma vertiginosa parece estar teniendo lugar entre personas que viven en países diferentes, en vez de en el mismo país.

Fundamentos del Marxismo

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Marx definió al Hombre en relación con su dimensión productiva y económica y encontró en la creación del Estado, la Propiedad Privada y el Capital el origen de toda la alienación humana.

Materialismo Histórico

Sostiene que la Historia es consecuencia del desarrollo dialéctico de la infraestructura económico-social, al grado tal que determina la formación de una superestructura, (Ética, Cultura, Religión y Orden Jurídico).

La Burguesía al apoderarse del poder, desde su condición de propietaria de los medios de producción (infraestructura) crea un sentido de la ética, una cultura y un ordenamiento jurídico (superestructura) que forman una conciencia favorable al sistema.

Se abre entonces una era de Revolución Social, que afecta a la Estructura, de forma que los hombres adquieren conciencia del Conflicto. Para Marx, las relaciones capitalistas de producción serían la última forma antagónica del proceso histórico.

El modo de producción del capitalismo industrial conducirá a la superación de la Propiedad Privada, no sólo por la rebelión de los oprimidos sino por la propia evolución del Capitalismo.

La progresiva acumulación del Capital determinaría la necesidad de nuevas relaciones de producción, basadas en la Propiedad Colectiva de los Medios de Producción.

Superada la Propiedad Privada, el hombre vencería la Alienación Económica. La sociedad sin clases alcanzada mediante la Praxis Revolucionaria, sería la síntesis del proceso histórico.

Propiedad Privada

El Marxismo habla de abolir la propiedad de los medios de producción, ya que está realizada por el Trabajo Social y no puede pertenecer a nadie privadamente. Tal situación configura un poder en manos de un sector que determina la explotación de otro. Alienación Social.

El capital no es una fuerza personal, sino una fuerza social, que se obtiene por medio del trabajo colectivo. Sostiene que la propiedad de los medios de producción debe ser abolida, porque institucionaliza la explotación del hombre por el hombre.

Valor-Trabajo

El valor está determinado por el trabajo que los bienes contienen, y éste se mide por el tiempo necesario para producirlo. Sólo el trabajo es lo que posibilita que un bien tenga valor. Con esto quiere decir que hay bienes con un gran valor y cuya obtención ha costado poco trabajo.

En conclusión a mayor tiempo de trabajo corresponde mayor valor e inversamente a menor tiempo menos valor.

Por eso, una máquina que tiene una gran productividad, proporcionará artículos más baratos, mientras que si el mismo producto es hecho a mano, costará más caro.

Plusvalía

Al alcanzar la producción de mercancías un determinado grado de desarrollo, el dinero se convierte en capital.

La fórmula de la circulación de mercancías era: Mercancía-Dinero–Mercancía, (M-D-M); es decir, la venta de una mercancía para comprar otra.

La fórmula general del Capital es, por el contrario: Dinero-Mercancía-Dinero (D–M-D); es decir, compra para la venta (con ganancia).

El crecimiento del valor primitivo del dinero que se lanza a la circulación es lo que Marx llama Plusvalía. Ese “acrecentamiento” del dinero es lo que convierte el dinero en capital, en una relación social de producción determinada.

La Plusvalía no puede provenir de la circulación de mercancías, ésta sólo conoce el intercambio de equivalentes; tampoco puede provenir de un aumento de los precios, pues las pérdidas y las recíprocas de vendedores y compradores se equilibrarían; se trata de un fenómeno social medio, generalizado, y no de un fenómeno individual.

Para obtener la plusvalía:

“el poseedor de dinero necesita encontrar en el mercado una mercancía cuyo valor de uso posea la singular propiedad de ser fuente de valor. Una mercancía cuyo proceso de consumo sea proceso de creación de valor. Y esta mercancía existe: es la fuerza del trabajo del hombre”, (Marx, El Capital, 1998).

Su uso es el trabajo, y el trabajo crea el valor.

El poseedor de dinero compra la fuerza de trabajo por su valor, como el de cualquier otra mercancía, por el tiempo de trabajo necesario para su producción (es decir, por el costo del mantenimiento del obrero y su familia).

Una vez comprada la fuerza de trabajo, el poseedor de dinero tiene el derecho de consumirla, de obligarla a trabajar durante un día entero, supongamos que durante doce horas. Pero el obrero crea en seis horas (tiempo de trabajo “necesario”) un producto que basta para su mantenimiento, durante las seis horas restante (tiempo de trabajo “suplementario”) engendra un “plus-producto” no retribuido por el capitalista, que es la Plusvalía.

Desde el punto de vista del proceso de producción, en el capital hay que distinguir dos partes: el capital constante, invertido en medios de producción (máquinas, instrumentos de trabajo, materias primas, etc.) y cuyo valor pasa sin cambios (de una vez o en partes) al producto elaborado -, y el capital variable, que es el que se invierte en pagar la fuerza de trabajo.

plusvalia

El valor de este capital no permanece inalterable, sino que aumenta en el proceso del trabajo al crear la Plusvalía.

Para expresar el grado de explotación de la fuerza de trabajo por el capital, tenemos que comparar la plusvalía no con el capital total, sino con el capital variable.

Walter Lippman y la generación de los Estereotipos

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Para Walter Lippmann los Estereotipos son resistentes al cambio, poniendo de relieve cómo llegan a desvincularse de los cambios que ocurren en la realidad, porque las imágenes en nuestras mentes son más simples y fijas que el flujo de los acontecimientos.

Cuando las preconcepciones se ven contradichas por los hechos, se recurre a censurarlos o a distorsionarlos. Pese a todo, no son totalmente inamovibles, y se han propuesto varios modelos para explicar su modificación.

La tesis fundamental que defiende Lippmann en su estudio, es que la mediación generalizada de la Prensa en la transmisión de información reduce la realidad a Estereotipos.

En otras palabras, consiste en un mecanismo mental mediante el cual se asigna a cada una de las realidades que percibimos en nuestro entorno una referencia, una imagen mental. Dichas referencias facilitan la interacción diaria con el entorno, pero también pueden convertirse en fuente de confusión y de discriminación cuando pierden representatividad. Son los medios de comunicación, convertidos en poderosas instituciones sociales y socializadoras, los que crean y transmiten estos estereotipos.

Por otra parte, los estereotipos son fundamentalmente una herramienta que facilita la interacción y posibilita la convivencia. Gracias a ellos, se obtiene una idea preconcebida de la totalidad de los elementos del accionar cotidiano que permite interactuar con normalidad.

Por ejemplo, no se pude conocer a todos las personas que residen en una comunidad, ni tampoco a todos los policías, tan sólo a algunos; pero sin embargo, todos podemos describir a un policía aunque vivamos en una colonia alejada. Esto es posible gracias a los estereotipos, que permiten crear una idea al respecto y prever una conducta.

Dentro de este contexto, los medios de comunicación juegan un papel muy relevante en la difusión y uso de las imágenes y representaciones mentales, porque son una herramienta de difusión muy efectiva capaz de llegar a un público muy extenso.

Las películas, spots y series televisivas, entre otras, ayudan a esta creación de imágenes mentales y a su difusión.

Citando a Lippman:

“…el estereotipo no sólo ahorra tiempo en una vida atareada y defiende nuestra posición dentro de la sociedad, sino que tiende a resguardarnos de los desconcertantes efectos de querer ver el mundo estable y en su totalidad…” (Walter Lippman, La Opinión Pública, 1922).

De esta manera, el debate público deja de existir en la práctica, o se pierde totalmente el interés en él.

El dominio del estereotipo implica un control de los Medios sobre la Opinión Pública, es decir, implica una sustitución de la Opinión Pública por la Opinión Publicada, transmitida por los Medios de Comunicación.

estereotipos

 Concepto de Estereotipo

Es el conjunto de creencias mantenidas por un individuo en relación con un grupo social.

Puntos de desacuerdo

  • Se considera a los estereotipos como algo negativo o erróneo.
  • Si debe incluir en la definición el carácter compartido.
  • Características o rasgos que se incluyen en el estereotipo.

Puntos de acuerdo

En lo que sí están de acuerdo los diversos autores, es en considerar que los estereotipos son constructos cognitivos que hacen referencia a los atributos personales de un grupo social y en que, aunque éstos sean más frecuentemente rasgos de personalidad, no son, desde luego, los únicos.

Principios de los Estereotipos

  • Son creencias compartidas sobre un grupo
  • Son una ayuda para explicar la realidad social
  • Son un mecanismo de ahorro de energía

Dimensión Errónea-Normal

Tiene que ver con que se considere o no al estereotipo una forma errónea o inferior de pensamiento , por alguno de los siguiente motivos:

  • Porque no coinciden con la realidad.
  • Porque obedecen a una motivación defensiva.
  • Por tener un carácter de sobregeneralización.
  • Porque son rígidos o están vinculados al etnocentrismo (sobrevaloración del propio grupo y rechazo u hostilidad hacia exogrupos).

Dimensión Individual-Social

Tiene que ver con que se incluya el acuerdo o consenso social en su definición o se limite a considerar que son creencias que sostienen los individuos.

El modo de abordar la relación entre estereotipo y perjuicio depende del concepto de actitud que se adopte.

Si se parte de un concepto de tres componentes (cognitivo, afectivo y conductual) puede pensarse que en el caso de una actitud negativa hacia un grupo o categoría social :

Estereotipo: conjunto de creencias acerca de los atributos asignados al grupo.

Prejuicio: efecto o evaluación negativa del grupo.

Discriminación: conducta parcial o negativa en el tratamiento a las personas en virtud de su pertenencia al grupo.

Teoría Crítica desde la perspectiva de Jürgen Habermas

“La realización moral de un orden normativo es una función de la acción comunicativa orientada hacia significados culturales compartidos y que supone la internalización de los valores”:  Habermas.

Jürgen Habermas pertenece a la generación más reciente de la Escuela de Frankfurt. El pensamiento habermasiano está profundamente influido por las ideas más sustantivas de Karl Marx. De hecho, Habermas trata de entender cómo podríamos conectar la idea de sujeto trascendental de Kant con la noción de hombre o sujeto trabajador o productivo en Marx.

En Habermas queda claro que la idea de Teoría del Conocimiento es inseparable de la Teoría Social. Es en la perspectiva habermasiana donde mejor se expresa y resume la categoría epistemológica de praxis cognitiva, y praxis social.

Sin dudas, es Habermas el que lleva la idea de la emancipación del sujeto más allá del marxismo clásico o tradicional que apoya su pertinencia de legalidad en la idea de una racionalidad humanizadora proveniente del mundo del trabajo y la producción.

Habermas sitúa la centralidad de su idea emancipatoria en la acción comunicativa, sostiene que las interacciones humanas no pueden quedar reducidas únicamente al mundo del trabajo o de la producción, porque el hombre se configura desde otros ámbitos que él denomina “interacciones comunicativas”. A partir de ellas, los hombres crean y transmiten valores y son capaces de desplegar una racionalidad práctica en su vida cotidiana.

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Jürgen Habermas

Para Habermas la acción comunicativa es necesariamente condición de posibilidad o el punto de partida de un nuevo proyecto de emancipación humana, dado que la identidad de los individuos sólo puede ser pensada a partir de las interacciones comunicativas y no únicamente desde las interacciones laborales.

En el mundo del trabajo se realiza la alienación y auto-enajenación del sujeto; en el mundo del habla ordinaria de los hablantes es posible encontrar posibilidades de emancipación, puesto que son ámbitos de vida y de auto-realización más amplios donde se despliega la existencia humana de un modo más libre.

Un concepto neurálgico y sensible a la visión habermasiana de la razón hermenéutica es el de racionalidad instrumental que rige el mundo del trabajo y configura la esfera de la vida pública.

Para que sea posible que dos seres humanos constituyan una especie de acuerdo tácito mutuo es menester que existan tres condiciones fundamentales, a saber, según Habermas:

1.- Todo aquello que se afirma es a la vez inteligible y verdadero.

2.- Si el habla está en relación con las acciones, lo que se propone es correcto.

3.- Lo que se ha propuesto es sincero; o sea, no obedece a intenciones ocultas.

Tales principios rectores de la acción comunicativa constituyen las condiciones de posibilidad para usar el lenguaje de modo correcto, es decir un lenguaje que busca un entendimiento recíproco, verdadero y auténtico entre los hombres.

En el trasfondo de esta teoría de la acción comunicativa postulada por Habermas subyace lo que él mismo denomina una Etica Discursiva. El reconocimiento de los Valores no se logra mediante un consenso, sino a través de la convicción.

El correcto uso del lenguaje trasciende su mero uso instrumental e implica acuerdos mínimos de orden moral que impide la dominación y el engaño entre los hablantes.

La Paz Perpetua de Kant

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Kant introduce en la Teoría del Derecho una tercera dimensión, una innovación de gran trascendencia: junto al Derecho Estatal y al Derecho Internacional coloca el Derecho Cosmopolita. El orden republicano de un Estado constitucional democrático basado en los derechos humanos no sólo requiere un débil control de las relaciones entre los pueblos dominadas por las guerras. El orden jurídico en el interior de los Estados debe culminar en un orden jurídico global que congregue a los pueblos y elimine las guerras.

La idea de una Constitución en consonancia con los derechos naturales del hombre, (quienes obedecen la Ley, son al mismo tiempo legisladores) está en la base de todas las formas políticas, y la comunidad conforme a ella se le denomina Ideal Platónico, no es una vana quimera, sino la norma eterna para cualquier constitución civil en general, y aleja toda guerra.

La consecuencia resulta sorprendente: «aleja toda guerra». Se indica así que las normas del Derecho Internacional que regulan la Paz y la Guerra sólo deben valer transitoriamente, es decir, hasta que el pacifismo jurídico, al que Kant abre una senda con su escrito La Paz Perpetua, haya creado un orden cosmopolita y con ello se haya logrado la abolición de la guerra.

Naturalmente, Kant desarrolla esta idea con la terminología propia del Derecho racional y en el horizonte de experiencias de su tiempo. Ambas cosas nos separan de Kant. Con la arrogancia gratuita de los nacidos después sabemos hoy que la construcción propuesta adolece de dificultades conceptuales y ya no resulta apropiada para nuestras experiencias históricas.

Kant define de manera negativa el objetivo del pretendido Orden Legal entre los pueblos como eliminación de la guerra: No debe haber guerra, ha de concluir el infernal y desesperado hacer la guerra. Kant basa la deseabilidad de esa paz en los males producidos por aquella clase de guerra emprendida por los soberanos europeos de entonces con la ayuda de tropas mercenarias.

Entre esos males no menciona en primer lugar a las víctimas mortales, sino el «horror de la actividad violenta», las «devastaciones» y, sobre todo, los expolios y el empobrecimiento del país causado por las cuantiosas contribuciones de la guerra.

Asimismo, como posibles consecuencias de la Guerra, nombra el sometimiento, la pérdida de la libertad y la dominación extranjera. A eso se añade el embrutecimiento de las costumbres que sobreviene cuando los súbditos son instigados por el Gobierno a realizar acciones ilegales (por ejemplo, a convertirse en francotiradores o en asesinos), a espiar, a propagar falsas noticias o a disimular.

La terminación de una guerra como tal, define el estado de paz. Del mismo modo que un determinado tratado de paz termina con el mal de una única guerra, así ahora una asociación de paz debe eliminar «toda guerra para siempre» y el mal de la guerra como tal. Este es el significado de la Paz Perpetua. La paz está tan limitada como la guerra misma.

Kant pensaba en conflictos limitados espacialmente entre Estados individuales y alianzas, todavía no en guerras étnicas y civiles. Pensaba en conflictos entre gabinetes y Estados, todavía no en guerras civiles. Pensaba en guerras limitadas técnicamente, que permitían diferenciar entre tropas combatientes y población civil, todavía no en luchas de partisanos y en el terror de las bombas. Pensaba en guerras con objetivos limitados políticamente, todavía no en guerras de aniquilación y expulsión motivadas ideológicamente.

Bajo las premisas de la Guerra limitada, las normas del Derecho Internacional se refieren a la dirección de la guerra y a la regulación de la paz. El derecho «a la guerra», antepuesto al derecho «en la guerra» y al derecho «después de la guerra», el así denominado ius ad bellum, no es estrictamente un derecho, porque sólo es expresión del libre arbitrio que corresponde a los sujetos del derecho internacional en el estado de naturaleza, esto es, en la situación anómica de las relaciones entre ellos.

Las únicas leyes penales —incluso aunque sólo sean ejecutadas por los tribunales de los Estados en conflicto— que intervienen en esa situación anómica se refieren a la conducta en la guerra. Los crímenes de guerra son crímenes perpetrados en la guerra. Sólo la limitación de la guerra, producida entretanto, y la correspondiente ampliación del concepto de paz suscitan la idea de que la guerra misma —en la forma de guerra de agresión— es un crimen, que ha de ser proscrito y castigado. Para Kant, aún no existía el crimen de guerra.

Aunque la Paz Perpetua es una característica importante del orden cosmopolita, tan sólo representa un síntoma del mismo. El problema conceptual que Kant se propone solucionar es la conceptualización jurídica de ese orden. Debe señalar la diferencia entre el derecho cosmopolita y el clásico Derecho Internacional, esto es, debe señalarlo específico de ese ius cosmopoliticum.

Mientras que el Derecho Internacional, como todo derecho en el estado de naturaleza, vale tan sólo transitoriamente, el Derecho Cosmopolita, como el Derecho sancionado estatalmente, acabaría definitivamente con el estado de naturaleza. Por eso, para llegar hasta el orden cosmopolita, Kant se sirve continuamente de la analogía con aquella primera salida del estado de naturaleza, que mediante la constitución contractualista de un determinado Estado posibilita a los ciudadanos del país una vida en libertad asegurada por medios legales.

Así como en aquel caso se había acabado con el estado de naturaleza entre los individuos enfrentados entre sí, así debe también terminar el estado de naturaleza entre los Estados belicistas.

En un ensayo publicado dos años antes de La Paz Perpetua, Kant señala que entre ambos procesos existe un estrecho paralelismo. Aquí también alude a la destrucción de la prosperidad y a la pérdida de la libertad como el gran mal, para proseguir luego:

«Ahora bien, contra esto ningún otro remedio es posible (por analogía con el Derecho Civil o con el político de los hombres tomados individualmente) salvo el de un Derecho Internacional fundado en leyes públicas con respaldo de un poder, leyes a las cuales todo Estado debería someterse, pues una paz universal duradera conseguida mediante el así llamado equilibrio de las potencias en Europa es una mera quimera» (Kant, La Paz Perpetua, 2001.

El discurso no es todavía aquí sobre un «Estado universal de los pueblos bajo cuyo poder todos los Estados deben consentir voluntariamente». No obstante, apenas dos años después Kant diferencia cuidadosamente entre «asociación de naciones» y «Estado de naciones».